- En el Día de las personas cooperantes, hacemos un llamamiento a fortalecer una política pública determinante en un momento en el que, a causa de la pandemia, millones de personas han visto empeorar sus extremas condiciones de vida.
- Recorremos cuatro países de la mano de cooperantes que están trabajando mano a mano con la sociedad civil y las poblaciones más vulnerables. Tal como ha demostrado la COVID-19, mejorar la situación en otros lugares del planeta supone contribuir al bienestar global.
- Los próximos Presupuestos Generales del Estado deben garantizar que España sale del vagón de cola de la cooperación en Europa. Los fondos destinados a esta política pública deben aumentar 900 millones de euros con respecto a los presupuestos prorrogados de 2018, lo que supondría llegar a 3.500 millones. Tal medida es esencial para alcanzar el 0,5% al final de la legislatura. La apuesta por la cooperación demostrará el papel que España quiere jugar en el mundo y en la solución de los problemas que nos afectan como humanidad.
Las consecuencias de la pandemia están golpeando duramente a países que ya enfrentaban graves problemas económicos, medioambientales, sanitarios o educativos. En otros casos, la emergencia sanitaria está siendo utilizada como excusa para expoliar los territorios, endurecer leyes contra la libertad de expresión ciudadana, perseguir a defensores y defensoras de derechos humanos o recortar derechos humanos esenciales. En estos contextos, la cooperación es esencial para apoyar a la sociedad civil local, promover la garantía de los derechos humanos y sostener condiciones básicas de vida.
Según datos de nuestro último Informe, 734 personas realizan su trabajo como cooperantes en más de 100 países. Visitamos Brasil, Colombia, la India y Mali para analizar la situación en la que se encuentran estos países, y mostrar el trabajo que las personas cooperantes realizan mano a mano con la sociedad civil.
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