Israel y Gaza: más de 650 de organizaciones españolas piden un alto el fuego inmediato

Junto a Amnistía Internacional, AIPAZ y Futuro en Común, hemos enviado una carta al Gobierno y a los partidos políticos en la que pedimos un alto el fuego en Israel y Gaza.
Recordamos que la respuesta del ejército de Israel no puede traducirse en un ataque colectivo a la población civil de Gaza.

Las organizaciones sociales firmantes de esta carta nos dirigimos al presidente del Gobierno  en funciones, en el marco de la presidencia del Consejo de la Unión Europea, y a todas las  fuerzas políticas de España con relación a los horribles acontecimientos que se están  desarrollando en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, así como a la respuesta  de la Unión Europea (UE). 

Condenamos inequívocamente los ataques perpetrados por Hamás en Israel; estamos  horrorizadas por esta ofensiva sumamente violenta. Hamás y otros grupos armados  cometieron crímenes de guerra que no pueden justificarse bajo ninguna circunstancia. Los  atacantes mostraron un escalofriante desprecio por la vida humana al llevar a cabo  ejecuciones sumarias, secuestros y toma de rehenes civiles, y lanzar ataques directos y miles  de cohetes de forma indiscriminada contra Israel. 

Todos los responsables de estos actos deben comparecer ante los tribunales  correspondientes en juicios justos. Pero la respuesta de Israel no puede traducirse en un  ataque colectivo a la población civil de Gaza. Un ataque indiscriminado, dirigido a más de  dos millones de personas, que demuestra el mismo escalofriante desprecio por la vida  humana que pretende combatir. 

Estamos profundamente preocupadas por las graves violaciones del derecho  internacional y del derecho internacional humanitario (DIH), incluidos los crímenes de  guerra cometidos por todas las partes en el conflicto y, en particular, por la crisis  humanitaria sin precedentes que sufre Gaza (el 80% de la población gazatí ya recibía  ayuda humanitaria con anterioridad a esta escalada militar). Como responsables políticos  de un Estado miembro de la Unión Europea, les recordamos que sus acciones tienen  importantes consecuencias para las vidas de millones de personas palestinas e israelíes, así  como para la percepción de la UE como un actor imparcial comprometido con los derechos  humanos en todo el mundo. 

Actualmente, la Franja de Gaza, que está bajo el bloqueo ilegal de Israel desde 2007 y bajo  ocupación desde 1967, sufre una desesperada crisis humanitaria que afecta a más de 2,2  millones de personas atrapadas en la “mayor cárcel del planeta a cielo abierto”, como la ha  denominado la ONU en reiteradas ocasiones. El pasado 9 de octubre, los funcionarios  israelíes anunciaron un asedio total a Gaza, bloqueando la entrada de alimentos, combustible  y asistencia humanitaria, y cortando el suministro de electricidad y agua, en medio de una  campaña de bombardeos masivos, causando miles de muertes civiles, el terror, la destrucción  de viviendas e infraestructuras y una catástrofe humanitaria sin precedentes. El 13 de octubre,  el ejército israelí ordenó a la población del norte de Gaza y de la ciudad de Gaza, incluido el  personal médico y pacientes hospitalizados, que “evacuaran” la zona y se dirigieran al sur de  la Franja de Gaza. Esta orden no puede considerarse una advertencia eficaz y puede  constituir un desplazamiento forzoso de la población civil, y, en consecuencia, una  violación del derecho internacional humanitario.

El ejército israelí ha instado a los hospitales y a las organizaciones humanitarias  internacionales en el norte de Gaza a reubicar rápidamente a las personas en el sur. Esto es  imposible, sin transporte ni combustible, y pone en riesgo a las personas civiles, en particular  a las niñas y niños, las personas enfermas y ancianas, las mujeres embarazadas y las  personas con discapacidad. Las órdenes de evacuar hospitales, que ya están al borde  del colapso, son inaceptables. 

Según los datos de Amnistía Internacional, desde el 7 de octubre en Israel han sido  asesinadas, al menos, 1.400 personas y 5.431 han resultado heridas, mientras que en la  Franja de Gaza son al menos 6.546 las personas asesinadas, entre ellos 2.704 niños y niñas,  según el Ministerio de Salud palestino en Gaza. Más de 17.439 han resultado heridas y más 

de 2.000 cadáveres siguen atrapados bajo los escombros. Aunque se informa menos, en la  ocupada Cisjordania, incluida Jerusalén Este, en las últimas dos semanas al menos 102  personas palestinas han sido asesinadas, incluidos 21 niños y niñas, alcanzado la cifra de  1,889 las heridas por fuerzas militares y colonos israelíes. Muchas de estas víctimas son, una  vez más, civiles. A día de hoy, más de 1.000.000 de personas se han visto forzadas a  desplazarse de sus hogares buscando un refugio seguro que no existe; 493.000 de ellas son  mujeres, miles de ellas embarazadas.  

Manifestamos nuestro horror ante la pérdida de vidas en el Hospital Árabe Al Alhi. Es  imprescindible que esas terribles muertes se investiguen y que los responsables rindan  cuentas.  

Las consecuencias de esta crisis trascenderán el ámbito local. Existe un riesgo elevado de  regionalización e internacionalización del conflicto, con el peligro que esto supone en un  contexto geopolítico global sumamente agitado. Ni España, ni la Unión Europea pueden  volver la cabeza ante tal situación. 

La guerra entre Israel y Hamas no comenzó el pasado 7 de octubre. Israel tiene un largo  historial de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, incluso al imponer  un sistema de apartheid a la población palestina durante décadas, con impunidad. Las  responsabilidades deben ser investigadas y juzgadas. Las violaciones y crímenes de guerra  cometidos por grupos armados y fuerzas de seguridad palestinas, tampoco pueden quedar  impunes, deben ser investigados y juzgados. El clima generalizado de impunidad, la  incapacidad y falta de voluntad política de la comunidad internacional para hacer cumplir las  resoluciones de Naciones Unidas ha socavado la confianza en las normas y principios del  derecho internacional. España y la UE ahora tienen un papel importante que desempeñar  para revertir el desprecio del derecho internacional y promover procesos de construcción de  paz. 

Por otro lado, nos preocupa profundamente que varios Estados miembros de la UE hayan  adoptado restricciones al derecho de reunión pacífica, limitando las expresiones de  solidaridad con las y los palestinos, lo que constituye una limitación grave y  desproporcionada al derecho de protesta. También es muy preocupante que algunos países  europeos hayan retirado sus fondos de cooperación a Palestina y otros amenacen con  hacerlo. En ningún caso puede usarse la congelación de la ayuda, tanto humanitaria como  de desarrollo, como sanción contra Hamás, porque acciones de este tipo tendrían  consecuencia directa en la población civil palestina y serían contrarias a la Resolución 2664 

(2022) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que prevé excepciones  humanitarias a las sanciones internacionales. Alertamos, además, del riesgo del incremento  de los discursos de odio contra las comunidades árabe y judía; la promoción de la  convivencia, el respeto y la garantía de la libertad de culto son piezas esenciales de cualquier  democracia. 

En vista de todo lo anterior, instamos a las fuerzas políticas españolas, y especialmente al  presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en el marco de la presidencia de la  Unión Europea a: 

Demandar un alto el fuego inmediato por todas las partes en la Franja de Gaza  ocupada e Israel para evitar más pérdidas de vidas civiles y garantizar el acceso a  la ayuda vital para la población de Gaza en medio de una catástrofe humanitaria sin  precedentes. 

Presionar al Estado de Israel para que levante su bloqueo ilegal de la Franja de  Gaza, garantizando que todas las personas residentes tengan acceso a alimentos,  agua, combustible y suministros médicos, así como ayuda humanitaria y electricidad:  es vital que desde España se deje claro a los líderes israelíes que el castigo colectivo  es un crimen de guerra. 

● Acelerar los esfuerzos, en colaboración con socios regionales y globales, para  garantizar la entrega de ayuda humanitaria a Gaza y permitir que quienes la  necesitan accedan a asistencia médica, incluso fuera de la Franja de Gaza.  

Pedir a Israel que rescinda inmediatamente la orden de que todas las personas  civiles en el norte de Gaza, incluido el personal médico y los pacientes en hospitales,  se trasladen a la parte sur de la Franja. Esta orden de evacuación podría ser  calificada como crimen de guerra.  

Recordar a todas las partes que deben respetar las normas del derecho  internacional y del derecho internacional humanitario, incluida la prohibición de  ataques directos contra civiles y bienes de carácter civil, ataques indiscriminados y  desproporcionados, castigos colectivos, utilización de la violencia sexual, uso de  armas que no discriminan entre objetivos militares y población civil, toma de rehenes  y secuestro de civiles, que constituyen crímenes según el derecho internacional. 

● Demandar la liberación inmediata de las personas civiles secuestradas. Todas  las personas deben recibir un trato humano y asistencia médica. 

● Pedir enérgicamente a todas las partes en el conflicto que se abstengan de realizar  operaciones militares que sean perjudiciales para el acceso seguro de la  población civil a la asistencia humanitaria y la atención médica

Apoyar inequívoca e incondicionalmente el trabajo de la Corte Penal  Internacional (CPI) sobre Palestina. En 2021, la CPI abrió formalmente una  investigación sobre la situación en Palestina, en relación con crímenes dentro de la  jurisdicción de la Corte, cometidos desde junio de 2014. La Oficina del Fiscal de la  CPI ha confirmado que este mandato incluye crímenes de derecho internacional  cometidos por todas las partes en los combates actuales. 

● Promover, en el seno de la ONU, un embargo de armas integral a todas las partes  en el conflicto, dado que se están cometiendo violaciones graves que constituyen  crímenes de derecho internacional. También, de acuerdo con las normas  internacionales, europeas y españolas sobre la materia, España debe suspender  el suministro, la exportación y autorización de todas las armas, municiones y 

otros equipos militares y de seguridad a Israel, incluidas tecnologías, piezas y  componentes conexos, asistencia técnica, capacitación, asistencia financiera o de  otro tipo. También deben exigir a los Estados que suministran armas a los grupos  armados palestinos que se abstengan de hacerlo.  

● Promover y garantizar la libertad de expresión y de reunión de quienes defienden los  derechos de las personas, así como de quienes defienden los procesos de diálogo  y construcción de paz en torno al conflicto. Lo anterior implica abstenerse de  introducir restricciones graves y desproporcionadas a la libertad de expresión y de  reunión e instar a los Estados de la UE que las han introducido a levantarlas. 

● Asegurar una financiación estable y flexible de los Territorios Palestinos  Ocupados, aumentando la destinada a la respuesta humanitaria en este momento  y manteniendo a medio y largo plazo, además de la ayuda humanitaria, la que  promueve el desarrollo a largo plazo. Esta financiación debe acometer tanto a nivel  estatal como europeo, destinarse a los diferentes actores humanitarios y de  desarrollo implicados, y hacerse desde una mirada de triple nexo, de manera que  permita, tanto acciones coordinadas para responder a la crisis humanitaria, como  sentar las bases para la construcción de una paz duradera y un desarrollo sostenible  para la población palestina. 

● Promover por todas las vías posibles la solución pacífica al conflicto palestino  – israelí conforme a las resoluciones de Naciones Unidas, además de promover  la construcción de la paz y el fomento de la convivencia. 

Respaldar el trabajo de Naciones Unidas y a su secretario general, António  Guterres. Valoramos positivamente la posición de Pedro Sánchez en este sentido y  confiamos que la UE y sus Estados miembros sigan sus pasos.  

Es urgente que el Gobierno de España, en el marco de la presidencia de la UE y todas  las fuerzas políticas, se comprometan públicamente en impulsar que en el seno de las  Naciones Unidas, la Unión Europea y los Estados miembros se adopten con urgencia las  medidas señaladas y se asegure el respeto al derecho internacional, el derecho  internacional humanitario y los derechos humanos. Las personas civiles seguirán  pagando un alto precio mientras no se aborden las violaciones e injusticias que son las  causas profundas del conflicto y no se brinde justicia y reparación a las víctimas. Las  normas internacionales que protegen los derechos humanos deben ser cumplidas; los  procesos de construcción de paz deben avanzar en la dirección adecuada. No hacer nada  en este sentido supondrá graves consecuencias no solo para la población directamente  afectada por este conflicto, sino para la humanidad en su conjunto.

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